El monotema: entre las estrategias y los memes, la inflación coloniza la conversación pública

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La inflación de diciembre fue de 25,5%, sumando así un total anual del 2023 de 211,4% / Foto: Victoria Gesualdi.

Empobrecieron hasta nuestras charlas: que si la nalga 6mil, que el café una locura, y así. Hablemos sólo de libros y amor y les hacemos la resistencia. — Carolina Esses 💚 (@CaroEsses) January 11, 2024

Foto: Gustavo Amarelle.

“Puede que alguien no mire noticias, no siga la actualidad en redes, pero esa persona viaja en transporte público, o paga peajes, y compra leche, pan, carne, etc. Esa información le permite evaluar al gobierno con datos. ¿Estoy mejor o peor que antes?” Eugenia Mitchelstein

Foto: Gustavo Amarelle.

En un contexto social signado por la inflación, la conversación pública -en las calles, pero también en las redes, entre familiares pero también entre desconocidos- hizo un giro repentino que, según sociólogos y especialistas en comunicación, permite identificar un nuevo discurso de coyuntura signado por las estrategias de consumo, la experiencia de ir al supermercado y las quejas.Que eldiera a conocer esta semana que ely cerró elsólo confirmó en números algo que los argentinos tienen muy presente en la experiencia diaria y en la conversación cotidiana alrededor de lo que pareciera ser el monotema del momento:El supermercado del barrio que todavía tiene, cargarcon la tarjeta el fin de semana para conseguir un, encontrar una, hacero llamar al servicio de cable para amenazar con cortar el servicio para conseguir un plan más barato son algunas de las estrategias y desafíos que ahora protagonizan la charla de sobremesa, los intercambios durante los cumpleaños o los diálogos en la oficina.El impacto de la inflación en la vida de los argentinos se nota en lo más material y, además, se advierte en el escenario más íntimo de lo familiar y cotidiano, pero también en la conversación en las redes sociales con memes o la circulación de estrategias de consumo; como si verdaderamente se hubiera operado un cambio en la subjetividad de la época.Lalo resumió en un tuit con lucidez: “Empobrecieron hasta nuestras charlas: que si la nalga 6 mil, que el café una locura, y así”.Para, el espíritu catártico tomó las redes sociales. “Las personas de la cultura o las ciencias sociales tienen una voz en las redes que no necesariamente está vinculada a su ámbito de trabajo o investigación pero que sí abonan la conversación pública. Y sí, hoy estos intercambios aparecen colonizados por la realidad más inmediata; esos perfiles hoy ´se dan permiso´ para referirse al impacto de la inflación. Las redes son un lugar de catarsis donde las personas arman comunidades y, en ese marco, estos discursos se potencian”, reflexiona., repara en que, más allá de la novedad de la intensidad y del clima que genera que parte de esa conversación se de en las redes, en Argentina estamos acostumbrados a hablar de inflación: “El salto de diciembre por ahora parece de grado pero no de tipo: las conversaciones sobre precios existen hace varios años, lo que tal vez cambió ahora es la frecuencia de esas conversaciones y la sensación de que todos nuestros consumos de productos y servicios están sujetos a esta incertidumbre: no solo aumenta el pan o la carne: aumenta la nafta y las prepagas, van a aumentar las tarifas de gas y luz y las cuotas de las escuelas privadas. La pregunta no es entonces si va a haber inflación, si no hasta dónde van a llegar los precios, y si nuestros ingresos van a acompañar. No es nada sorprendente que frente a la incertidumbre tratemos de protegernos pasándonos datos sobre cómo intentar gastar menos”.”Los precios son una señal súper importante de la economía, y a veces, la ventana más directa que tenemos los ciudadanos a las decisiones de los gobiernos. No creo que nos impidan pensar en ´los grandes temas´, primero porque ´llegar a fin de mes´ es un gran tema en sí mismo y segundo porque los precios nos dan información útil como ciudadanos y consumidores respecto a las políticas públicas implementadas”, advierte Mitchelstein sobre los efectos del corrimiento de la conversación pública.”Puede que alguien no mire noticias, no siga la actualidad en redes, pero esa persona viaja en transporte público, o paga peajes, y compra leche, pan, carne, etc. Esa información le permite evaluar al gobierno con datos. ¿Estoy mejor o peor que antes?”, analiza.Claro este tipo de conversaciones que ahora están tan presentes en el día a día de la clase media no son tan nuevas para los sectores populares, para los cuales la inflación y el precio de los alimentos es ya desde hace años determinante para sus ingresos., apunta, entre el dato de color y la percepción más profunda de que algo cambió, la, un trabajo que apuntaba a “comprender e interpretar las maneras en que las personas, solas o en grupo, les dan sentido y lidian con la desigualdad y la destitución”.Servián nació a finales de los ’90 y toda su vida vivió en la localidad bonaerense de Quilmes Oeste, un dato biográfico que le permite comprender con cierta cercanía la realidad de los sectores populares.”En el período que se abrió en las fiestas y lo que va del año, la conversación comenzó a estar casi exclusivamente tomada por el aumento de precios. Es como si el debate sobre los grandes ejes y personajes de la política nacional hubiera dejado lugar a lo más inmediato de los alimentos:”, cuenta Servián y da cuenta de algunas de esas estrategias: endeudarse para comprar carne y acopiar, compras de papel higiénico al por mayor o excursiones al Mercado Central.La antropóloga cree que el reinicio escolar abarcará una nueva instancia en la percepción más cercana de la inflación: “Un cuaderno siempre sale 5 mil pesos”. A pesar de este panorama, Servián advierte que entre quienes apoyaron a Javier Milei en su camino a la presidencia, todavía hay cierta percepción de que este camino lleno de espinas es necesario: “Hay cierta idea de que para salir tenemos que pasar por ciertos sacrificios, de que esto es un mal trago y de que después vendrá la redención. Solo creer en esa promesa hace diferible la situación actual”.

Fuente: https://www.telam.com.ar/economia