Ante las declaraciones y comentarios sobre mí, hoy quiero dar la cara y hablar con el corazón en la mano como siempre lo he hecho. Sentir que quiero irme de Cagliari, de esta ciudad, de esta gente me hace sentir muy mal. Leer que soy un vendido y que ya no quiero luchar por este equipo me entristece el alma. Pasé cinco años intensos en esta tierra que para mí es el paraíso. Tomé decisiones. Elegí quedarme aquí hasta el final de mi contrato para darlo todo por esta isla, a pesar de haber tenido otras ofertas. Hemos vivido muchos momentos bonitos pero también fuertes y malos. Perdimos la categoría y a mitad del trayecto también tuve varias lesiones. Pero ganamos los playoffs… nos sentimos vivos. Nos reímos y nos regocijamos, todos juntos. Unidos. Todos parte de un pueblo. Aquí nació mi hijo, reconstruí mi familia con mi actual novia sarda. Me sentí como uno de ustedes. Me siento sardo. Cerdeña es mi hogar. Muchos pueden pensar que son solo palabras y probablemente estas palabras no sean suficientes para expresar mejor el amor que siento por esta ciudad y su gente. Cualquiera que me conozca sabe el respeto que tengo por esta camiseta y su historia. No sé si estos serán mis últimos seis meses. No sé si me quedaré aquí un año, 10 o toda mi vida, pero aseguro que estoy feliz de tener la oportunidad de vivir en un lugar como el tuyo y de sufrir y alegrarme contigo.
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