Es una temporada de verano diferente para la gestión de Axel Kicillof. Sin un gobierno nacional del mismo signo político y la batería de medidas estructurales que puso sobre la mesa el presidente Javier Milei, obligó a Kicillof a plantear una hoja de ruta diferente a lo que fue enero del 2023. Hoy la atención pasa por la negociación que se dará en el Congreso de la Nación para discutir la Ley Ómnibus, el resultado de las distintas cautelares que se presentaron contra el DNU y los primeros indicios económicos de un año que, aseguran en la gobernación, va a ser “durísimo”. Recién a mitad de enero, el mandatario podría encabezar la llamada “Conferencia de Verano”, donde se hace un diagnóstico de cómo viene el volumen de la temporada. Hasta tanto, todo es hermetismo y reuniones de carácter reservado.

