Cada 2 de abril, la memoria se activa con fuerza entre los veteranos de la guerra de Malvinas. Para Juan Guanuco, excombatiente salteño que formó parte de la Armada Argentina en 1982, la fecha no es una más: es el recuerdo vivo de una gesta que lo atravesó para siempre, y de compañeros que quedaron para siempre en el Atlántico Sur.
“Nosotros los veteranos ya estamos concientizados. Empezamos a trabajar desde principios de febrero, coordinando con instituciones, el sistema gubernamental y municipal, y con el Ejército Argentino, para que la gente conozca la verdadera historia de Malvinas”, relató Guanuco, en diálogo con El Tribuno.
Como parte de esas acciones, se organizó la tradicional carpa malvinera, entre el 25 y el 30 de marzo. “Muchos compañeros trajeron pertenencias y objetos de la guerra. Fue una forma de mostrar, especialmente a los jóvenes, cómo fue la guerra, con qué armas se combatió, y qué dejaron aquellos días”, explicó. Junto al Ejército, también se exhibieron cañones similares a los que se usaron en las islas.
Pero el homenaje no es solo simbólico. “Cada uno de los 649 caídos tiene un rostro y una historia. De ellos, 34 son salteños”, destacó Guanuco con emoción. Uno de ellos será recordado especialmente el 3 de abril en Cerrillos: Patricio Alfredo Huanca, primer caído salteño, muerto en combate en la isla de Georgias del Sur. “Él era de Cerrillos. Ahí vamos a estar para rendirle el homenaje que merece”.
Durante la guerra, Guanuco fue parte de los grupos de tarea desplegados por la Armada. “Estuve en cubierta de vuelo, en los Sikín, junto a muchos compañeros que hacían tareas de salvamento. Desde allí veíamos despegar a los aviones Tracker, Neptune y Sikín, que eran claves para detectar el movimiento de la flota inglesa”, recordó.
El excombatiente destaca que cada veterano tiene su propia historia, pero todos comparten la marca indeleble de la guerra. “Acá en Salta hay muchos héroes anónimos. Muchos estuvieron en el Crucero General Belgrano, otros en el Batallón de Infantería N° 5, que entró marchando a Malvinas y luego fue tomado prisionero”.
La carpa malvinera también fue una oportunidad para que muchas escuelas visitaran el lugar y pudieran escuchar los relatos en primera persona. “Les contamos la verdad. No una historia edulcorada, sino lo que realmente vivimos”, afirmó Guanuco.
Y cerró con una reflexión que une memoria, patria y democracia: “Un día como hoy, no solo hay que gritar ¡viva la patria!, sino también recordar que Malvinas fue el principio democratizador. Luego de la guerra vino la democracia, que ya lleva 42 años. Nosotros, como veteranos, también fuimos parte de ese proceso”.