El Flu juntando gente en la zona en la que está la pelota.
La intención de Diniz es rescatar viejos conceptos del fútbol brasileño. Admirador de la fabulosa selección de Telé Santana que jugó en el Mundial de España 1982 y que integrabn Zico, Sócrates, Falcao y Toninho Cerezo, el DT del Fluzao escarbó en las raíces del Jogo Bonito y armó un equipo que se junta a jugar. Nada de rigidez o de obediencia táctica que limita la inventiva del futbolista. A diferencia del Juego de Posición, en su plan no existe el concepto de que la pelota vaya al jugador sino al revés: que el jugador vaya a la pelota. Entonces, ese convencimiento de apostar por la capacidad creativa individual se traduce en un equipo que junta futbolistas en una zona determinada, que es donde está la pelota, para que eso potencie el colectivo.
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Fluminense – 20-4-2024 El ataque funcional de Fluminense
En su ataque funcional ocurren situaciones que no suelen verse en el fútbol de élite. Por ejemplo, que el supuesto extremo por derecha cruce toda la cancha y termine tirando paredes y atacando ?¡pegado al extremo por izquierda! ¿Y quién ocupa su lugar en la otra banda? Nadie. No hay intercambios posicionales. No se conquistan primero los espacios para después jugar sino que se busca la superioridad numérica en la zona del balón para luego progresar y conquistar los espacios. Juntar pases con el objetivo de generar una relación socio-afectiva entre sus futbolistas. En ese juego de aproximación (término también utilizado para hablar del ataque funcional) se promueven los apoyos, las rupturas, la descarga para ir progresando en el campo. Si el fútbol es tiempo y espacio, se podría decir que en el Juego de Posición se prioriza el espacio y en el ataque funcional, el tiempo.
Mapa de calor de Jhon Arias, extremo derecho, en la final ante Flamengo: jugó por ambas bandas.
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Fluminense – 20-4-2024 El ataque funcional de Fluminense
El módulo táctico habitual es el 4-2-3-1. Delante del doble cinco habitualmente integrado por André y Lima, aparece el colombiano Jhon Arias que inicia por la derecha, Keno por la izquierda y Ganso, su futbolista más talentoso, que es un 10 de los de antes. Enganche clásico que se mueve por todo el frente de ataque sin una posición fija. Delante de ellos, como referencia de área y finalizador, el goleador argentino Germán Cano. El 9 es el de menor movilidad. El resto descompone el sistema en todo momento en función del lugar en el que fluye el juego.
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Fluminense – 20-4-2024 El ataque funcional de Fluminense
Ese relacionismo en torno a la pelota genera que, ante una pérdida, el equipo tenga una buena cantidad de futbolistas aptos para saltar rápido a la presión e intentar recuperar la pelota sin necesidad de replegar. La banda opuesta está vacía pero el lateral de ese sector se cierra y vigila. Si hay una pérdida, se suma al pressing cerrando y achicando espacios. Si el equipo progresa y el rival bascula a esa zona de manera pronunciada, se suelta y ataca el espacio en la zona débil. Para atacar a Fluminense es clave que el equipo rival, cuando recupera la pelota, rápidamente busque el cambio de orientación para escapar del asedio inmediato y explotar su lado débil.
Fuente: https://www.ole.com.ar/

